El uso de seres humanos en investigaciones beneficia
a la sociedad en muchos aspectos, desde contribuir al desarrollo
de nuevas drogas y procedimientos médicos, hasta poder entender cómo pensamos
y actuamos. Sin embargo, este uso puede imponer, y ha impuesto, riesgos
inaceptables a los sujetos de investigación. Para asegurar que
los riesgos no superen a los beneficios, las investigaciones con sujetos
humanos están cuidadosamente reguladas por la sociedad.
Los investigadores que utilizan a seres humanos como
sujetos deben acatar toda la normativa federal relevante, como así también
todas aquellas leyes estatales y locales, reglamentaciones y políticas
relativas a la protección de seres humanos en la investigación.
Está previsto que además sigan los códigos relevantes
que han sido formulados por asociaciones profesionales. Cumplir con
estas responsabilidades requiere, entre otras cosas:
- el conocimiento de cuáles son las investigaciones
reguladas,
- la comprensión y seguimiento de las reglas para la aprobación
del proyecto;
- una capacitación adecuada; y
- la aceptación de la responsabilidad permanente
para el cumplimiento de todas las etapas del proyecto.
Si uno tiene la intención de emplear o estudiar seres humanos
vivos en su investigación, independientemente de cuán
inofensivo pueda parecer, y recibe fondos federales, debe familiarizarse
con las responsabilidades y hablar con alguna autoridad antes de hacer
cualquier contacto o emprender cualquier trabajo.